Acerca de Inigo Consulting

Muchas organizaciones se ven simultáneamente saturadas de información y desatendidas en cuanto a conocimientos útiles.

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Tienen acceso a informes de mercado, análisis de la competencia y marcos estratégicos, pero les cuesta traducir este material en decisiones seguras sobre dónde competir, qué iniciativas financiar y cómo secuenciar las opciones cuando no se puede hacer todo a la vez. La brecha no es la falta de datos, sino el pensamiento estructurado, el juicio contextual y el acceso a personas que han resuelto problemas similares en condiciones comparables.

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Inigo Consulting existe para llenar ese vacío en las organizaciones donde la precisión es importante: empresas regionales que se enfrentan a cuestiones de cartera, oficinas familiares que evalúan oportunidades complejas e instituciones que navegan por la deriva estratégica o las presiones de financiación.

Experiencia en todos los sectores y geografías

El trabajo de Inigo Consulting abarca diversos sectores y tipos de instituciones.

Perspectiva de Santiago y la región

El hecho de tener nuestra sede en Santiago determina la forma en que nuestra empresa entiende la resiliencia, el desarrollo institucional y las oportunidades regionales. Mantenemos un profundo conocimiento del contexto económico, normativo y social en evolución de Chile, al tiempo que mantenemos una visión disciplinada de cómo los cambios globales influyen en las posibilidades locales.

Principios de trabajo

Varios compromisos dan forma al funcionamiento de Inigo Consulting.

Compromiso selectivo.

Mantenemos relaciones activas limitadas con nuestros clientes para preservar la atención de los altos cargos, la profundidad de la participación y la discreción. No todas las consultas son adecuadas, y Inigo Consulting prefiere las conversaciones transparentes sobre la alineación a los procesos de venta performativos.

Colaborativo, no transaccional.

Los compromisos se estructuran como asociaciones con el liderazgo del cliente, no como relaciones con proveedores. Esto requiere respeto mutuo, honestidad intelectual y disposición para aceptar concesiones difíciles.

Orientación a largo plazo.

Muchas relaciones comienzan con el trabajo en un proyecto y evolucionan hacia un asesoramiento estratégico continuo a medida que cambia el contexto. Medimos el éxito no por la finalización del proyecto, sino por si los clientes toman decisiones mejores y más seguras.